En visperas de las elecciones presidenciales en Venezuela, las emociones de los
ciudadanos están a flor de piel y la tensión se siente en el aire por la
incertidumbre de lo que pueda ocurrir en el tan esperado domingo 28 de Julio.
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| [Bandera de Venezuela de 1811-2005] |
Muchas han sido las adversidades que hemos vivido los venezolanos, desde la
introducción de un comunismo disfrazado de democracia, inventado por el difunto
Hugo Chávez, ex presidente de Venezuela, el mismo plan de gobierno que resonó en
las mentes de los trabajadores de clase media y clase baja, un discurso lleno de
promesas progresistas en 1998.
A 25 años del apoderamiento oficialista sobre un
país tan rico cómo Venezuela, las nuevas generaciones no conocemos lo que es
vivir en libertad, el cierre de empresas, medios de comunicación, los presos
políticos, los conflictos sociales, el desabastecimiento y la hiperinflación se
han normalizado por miedo a ser silenciados en protestas.
Las protestas se
desvanecieron en el 2019 cuando nos cansamos de exigir democracia a personajes
que no lucharon con los ciudadanos, levantamos la voz contra un gobierno que
jamás ha querido a su nación, muchos fueron los inocentes caídos en las calles
bajo las potentes balas de las armas portadas por funcionarios que prometieron
defender a una nación, pero quienes en realidad solo defendieron un gobierno.
El
venezolano no tuvo otra alternativa más que la migración masiva, soportar ser
considerados coloquialmente como “una plaga” por países suramericanos, y
enfrentar la xenofobia a donde quiera que vayamos, todo por la tan anhelada
libertad, y la ilusión de vivir en democracia, el sueño de ofrecerles a las
futuras generaciones una mejor vida, la vida que el oficialismo nos impidió
tener.
Muchos de nuestros connacionales despiertan cada día con poder reunirse
con su familia, darle un abrazo a mamá, a papá, a los tíos e incluso a sus
propios hijos, porque la búsqueda desesperada de un mejor futuro, nos mantiene a
kilómetros de nuestros seres amados.
Hemos soportado las humillaciones,
conteniendo la impotencia de no poder hacer nada, por miedo a ser silenciados
como muchos lo han sido y lo siguen siendo, porque eso es el comunismo y el
socialismo, una teoría de promesas que asesinan dentro de la practica y apuñalan
por la espalda a quienes no la aplican. Recuerden que todos somos iguales, pero
unos son más iguales que otros, dicen.
El domingo 28 de Julio de 2024 vamos a
enfrentarnos contra un gobierno que no desea irse del mandato, con un arma sin
balas, el voto, muchos no confían en esto, y la tensión que se siente en el aire
es la certeza de que algo malo podrá ocurrir, de que el CNE vuelva a anunciar
que el oficialismo gano; hoy Venezuela está cansada de las humillaciones, el venezolano se va a levantar contra el gobierno, porque sabemos que miente, es incierto lo que pueda ocurrir el domingo luego de las 6pm, ni bajo qué ambiente
despertemos el lunes.
La única seguridad que tenemos es que los venezolanos no
soportaremos más injusticias, que la gota que va a rebosar el vaso está a punto
de caer y que, a pesar de todo, Maria Corina Machado, Edmundo González y el
partido político al que representan (MUD/VENTE) están enfrentándose junto a los venezolanos a
un gobierno corrupto que se niega a irse.
Con fe y esperanza, daremos nuestra última jugada este 28 de Julio, que Dios nos
proteja.
Liz Castillo || Periodista

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